La banda actuó por primera vez en el Hollywood Bowl con la Filarmónica de Los Ángeles.
Foo Fighters debutó el sábado 22 de agosto en el Hollywood Bowl, uno de los escenarios más emblemáticos de Los Ángeles. Resulta llamativo que una banda con 32 años de trayectoria todavía no hubiera tocado allí. La ocasión reunió a unas 17.500 personas y tuvo un doble sentido: estreno para el grupo y despedida para Gustavo Dudamel.
La banda compartió escenario con la Filarmónica de Los Ángeles, dirigida por Dudamel en una de sus últimas actuaciones como director musical. El director venezolano se prepara para asumir la dirección de la Filarmónica de Nueva York, aunque seguirá visitando Los Ángeles como invitado. La noche miraba, por tanto, hacia una etapa que se cerraba.
El repertorio combinó grandes éxitos con canciones menos previsibles. La orquesta no actuó como simple acompañamiento, sino que transformó varios temas. "The Pretender" ganó dramatismo con los metales, mientras "Razor", una pieza acústica, se abrió gracias a las cuerdas. Esa mezcla permitió escuchar a Foo Fighters desde otro ángulo.
Dave Grohl subrayó el tono emocional del concierto. Presentó la noche como una celebración y habló con sensibilidad de "Home", una canción que el grupo no interpretaba desde 2007. Más adelante, "Aurora" fue dedicada a Taylor Hawkins, el batería fallecido de Foo Fighters. En ese contexto, el recuerdo sonó especialmente cercano.
El cierre llegó con "Everlong", apoyada por la orquesta, un coro y fuegos artificiales sobre el Hollywood Bowl. El resultado fue más que un concierto de rock con arreglos sinfónicos. Unió la historia de la banda, la memoria de Hawkins y el final de una etapa de Dudamel en Los Ángeles.
Basado en: Jeff Miller, Rolling Stone Australia
