El regulador estadounidense estudia prohibir la venta de productos ya aprobados por sospechas de seguridad nacional.
La FCC se dispone a probar una herramienta regulatoria de gran alcance: vetar equipos que ya habían recibido autorización para entrar y venderse en Estados Unidos. El foco está en drones y cámaras que el organismo considera vinculados a DJI, el fabricante chino sometido a restricciones por razones de seguridad nacional.
La actuación empezó con una propuesta de multa de 25.000 dólares contra ocho compañías sospechosas de funcionar como empresas pantalla. Ahora, el regulador plantea algo más severo: bloquear la importación, distribución, promoción y venta de los productos afectados. No sería solo una sanción, sino un cierre práctico de su presencia comercial.
Entre los ejemplos citados aparecen drones de Skyrover y cámaras de Xtra. Algunos modelos se parecen mucho a aparatos de DJI, incluida una cámara cercana a la DJI Osmo Pocket 3. La cuestión central es si esas marcas han permitido que tecnología asociada a DJI siguiera llegando al mercado estadounidense con otra identidad.
El veto no obligaría a los consumidores a devolver los productos ya comprados. Su efecto se notaría en las tiendas online, en las webs de las marcas y en el inventario que ya esté dentro de Estados Unidos. Un aparato disponible un día podría dejar de venderse aunque antes hubiera pasado por el proceso de autorización.
La decisión todavía no es definitiva. La FCC mantendrá abierto un periodo de 30 días para comentarios públicos y asegura que estudiará pruebas concretas contra su conclusión provisional. También ha suspendido temporalmente ciertos códigos de autorización de las empresas afectadas. El caso resume una tensión visible entre seguridad, comercio y acceso a tecnología de consumo.
Basado en: Sean Hollister, The Verge
