Los viajeros deberán consultar el registro digital I-94 para comprobar cuánto tiempo pueden permanecer en Estados Unidos.
El sello de entrada en Estados Unidos, recuerdo de viaje y comprobante migratorio a la vez, está camino de convertirse en una excepción. Desde el 1 de octubre, Aduanas y Protección Fronteriza ha dejado de estamparlo de forma rutinaria durante la inspección inicial. La medida pretende agilizar los controles y reducir costes. Aunque no altera las condiciones de admisión ni la duración autorizada, sí elimina una constancia física inmediata.
La decisión culmina un proceso de digitalización iniciado hace años. Para la mayoría de los turistas, estudiantes y trabajadores temporales, el registro oficial es ahora el I-94 electrónico. En él constan la categoría de admisión y la fecha máxima de permanencia. Los ciudadanos estadounidenses y los residentes permanentes no disponen de este documento. Otros países también están sustituyendo los sellos por historiales digitales.
Nada más superar el control fronterizo, se aconseja consultar el I-94, comprobar el nombre, el pasaporte, la categoría y la fecha de salida, y archivar una copia. Puede hacerse en la web oficial o mediante la aplicación CBP Link. La fecha indicada no debe confundirse con la caducidad del visado: que este permita viajar durante varios años no significa que cada estancia pueda prolongarse todo ese tiempo.
El viajero aún puede solicitar un sello, pero su concesión queda a criterio del agente. Sin ese respaldo visible, un error electrónico podría pasar inadvertido. Si el I-94 contiene datos equivocados, las oficinas de inspección diferida pueden subsanar muchos fallos. Detectar la discrepancia antes del vencimiento evita que una errata termine convirtiéndose en una infracción de estancia.
Basado en: Bailey Berg, Condé Nast Traveler
