Microsoft aumenta sus emisiones mientras construye más infraestructura para inteligencia artificial.
Microsoft afirma que en 2025 cubrió todo su consumo eléctrico con compras equivalentes de energía renovable. Pero sus datos ambientales muestran una presión creciente: las emisiones de gases de efecto invernadero aumentaron un 25% en un año. El principal impulso fue la construcción de centros de datos para la nube y la inteligencia artificial.
La compañía defiende que la IA puede aportar beneficios económicos, sociales y ambientales. También reconoce que desplegarla exige más energía, agua, suelo y materiales. Esa necesidad complica su compromiso de ser negativa en carbono en 2030, anunciado en 2020.
Las cifras explican la tensión. Microsoft emitía 13 millones de toneladas de CO2 equivalente en 2020 y llegó a 20 millones en 2025. La empresa sostiene que, sin sus medidas de reducción, el total habría subido hasta 34 millones. Sus esfuerzos reducen parte del impacto, pero no han evitado el aumento general.
El mayor peso procede de emisiones indirectas, incluidas las ligadas a construcción, equipos y proveedores. Además, la electricidad comprada ganó importancia. En 2025 esas emisiones representaron el 13% del total, frente al 2% del año anterior. Alimentar los centros de datos será una pieza decisiva para cualquier mejora climática.
El agua es otro punto sensible para las comunidades cercanas a grandes instalaciones. Microsoft dice que trabaja en refrigeración más eficiente y en reducir la dependencia del suministro municipal. En 2025 retiró 13.266 millones de litros y consumió 8.170 millones, aunque afirma que repuso 14.278 millones. También reutilizó el 92% de servidores retirados y componentes.
Basado en: Dan Robinson, The Register
