Un estudio muestra cómo controlar mejor el diamante dopado con boro para futuros dispositivos cuánticos.
El diamante no solo sirve para joyas. También es muy duro, deja pasar mucha luz y mueve bien el calor. Por eso interesa mucho a la ciencia. Hace unos años, los científicos vieron algo importante: con las condiciones adecuadas, el diamante puede ser superconductor. Eso significa que la electricidad pasa sin perder energía.
Un equipo de Estados Unidos ha estudiado mejor este fenómeno. Participan investigadores de la Universidad Estatal de Pensilvania, la Universidad de Chicago y Q-NEXT, un centro cuántico dirigido por Argonne. Para cambiar el diamante, añadieron átomos de boro. Este proceso se llama dopaje y sirve para modificar las propiedades de un material.
El grupo creó láminas muy finas y de gran calidad. En ellas encontró pequeñas zonas superconductoras, como charcos dentro del diamante. Estas zonas forman un mosaico. Para que la corriente pase sin resistencia, los charcos deben unirse entre sí.
Lo más interesante es que el mosaico puede cambiar. Los científicos lo modificaron con el campo magnético, la corriente eléctrica y la temperatura. Si aprenden a unir mejor esas zonas, el diamante podría funcionar en chips cuánticos más útiles. Esos chips podrían combinar luz, magnetismo y electricidad en un solo material.
Basado en: Meredith Fore, Phys.org
