Un ranking destaca lugares de Europa donde la naturaleza ayuda a desconectar.
Frente a los viajes cargados de planes, gana fuerza una idea más pausada: dedicar las vacaciones a reducir estímulos y conectar con el entorno. La stillcation propone justo eso. No se trata de acumular actividades, sino de reservar tiempo para caminar, observar y descansar sin una agenda exigente.
La operadora Inghams Walking elaboró una clasificación de casi cien destinos europeos a partir de seis indicadores ambientales. Tuvo en cuenta la densidad de senderos, la calidad del aire, la variedad del canto de las aves, la visibilidad del cielo nocturno, la baja presencia humana y la cobertura forestal. La combinación de esos factores ayuda a identificar paisajes donde es más fácil bajar el ritmo.
Wester Ross, en el noroeste de Escocia, ocupa el primer puesto. Es una zona apartada de las Highlands, con picos marcados, lagos marinos profundos y una costa bien conservada. Su densidad es de solo 1,6 habitantes por kilómetro cuadrado y la contaminación lumínica es muy baja. Además, reúne biodiversidad y patrimonio cultural, desde la música gaélica hasta prácticas rurales tradicionales.
El segundo lugar corresponde a los Pirineos franceses. Sus rutas variadas y sus más de 319 especies de aves crean un paisaje sonoro especialmente ligado a la naturaleza. Abisko, en Suecia, completa el podio gracias a su red de caminos y a su fama como punto para ver auroras boreales entre septiembre y abril.
En todos los casos, el valor del viaje no está en hacer más. Está en encontrar un lugar donde el descanso tenga espacio.
Basado en: Fakhriya M. Suleiman, Euronews
