La elección presidencial colombiana enfrentará en junio dos planes muy distintos sobre seguridad y paz.
La primera vuelta presidencial en Colombia dejó un duelo ajustado entre dos proyectos opuestos. Abelardo de la Espriella, candidato de derecha y defensor de una política dura contra el crimen, encabezó el recuento con cerca del 44% de los votos. Iván Cepeda, senador progresista vinculado al Pacto Histórico y aliado del presidente saliente Gustavo Petro, quedó segundo con alrededor del 41%. Sin mayoría absoluta, la presidencia se decidirá en junio.
El resultado abrió una discusión inmediata. Cepeda y Petro hablaron de votos manipulados y de intervención extranjera, aunque no aportaron pruebas. Cepeda pidió esperar a que las autoridades electorales revisaran los datos antes de valorar el recuento, pero admitió que el escenario más probable era otra ronda.
La elección se ha convertido en un debate sobre paz y seguridad. Cepeda defiende continuar la estrategia de Petro, que busca pactos con guerrillas y bandas criminales dentro del plan de paz total. De la Espriella propone el camino contrario: una ofensiva contra los grupos armados y diez megacárceles, en una línea parecida a la política aplicada en El Salvador.
Diez años después del acuerdo con las FARC, Colombia sigue marcada por la violencia. Algunos grupos han ganado territorio durante las negociaciones, y la campaña sufrió ataques armados y el asesinato del aspirante Miguel Uribe Turbay el año pasado. La segunda vuelta medirá si los votantes prefieren mantener la negociación o girar hacia una respuesta más punitiva.
Basado en: Megan Janetsky and Astrid Suárez, The Associated Press
