El río Magdalena abre una nueva ruta de crucero entre cultura local, naturaleza y pueblos poco visitados.
El Magdalena, antigua vía comercial de Colombia, se ha convertido en escenario de una nueva experiencia turística. AmaWaterways es por ahora la única compañía que ofrece travesías nocturnas por este río. Su primer barco, el AmaMagdalena, comenzó a navegar en 2025 con 60 plazas; el AmaMelodia, de 54 pasajeros, se incorporó en 2026.
Los itinerarios duran siete noches y conectan Cartagena y Barranquilla en ambos sentidos. La ruta sorprende por el contraste entre los puertos caribeños y los tramos interiores, mucho menos expuestos al turismo. En las orillas aparecen aldeas, pescadores en canoas talladas a mano, casas elevadas y niños que corren para saludar al barco.
La dimensión cultural es central. San Basilio de Palenque recuerda a una comunidad fundada por esclavos huidos en el siglo XVII y mantiene lengua, música y prácticas propias. Calamar recibe a los viajeros con recorridos en rickshaw y actuaciones. En Mompox se visitan iglesias coloniales y talleres de filigrana. Santa Bárbara de Pinto, casi desconocida para el turismo, muestra pesca y danza local.
El entorno natural completa la ruta. Colombia tiene más de 1.900 especies de aves, y los afluentes del Magdalena permiten ver muchas de ellas, además de caimanes y monos aulladores. También aparecen búfalos de agua y pescadores explicando sus redes. A bordo, el AmaMelodia funciona como hotel flotante: decoración regional, productos locales, platos colombianos, camarotes con doble balcón y una cubierta con sombra y piscina.
Basado en: Jeri Clausing, AFAR
