Un estudio preliminar sugiere que la edad biológica de un corazón donado puede acercarse a la del cuerpo que lo recibe.
Conseguir corazones para trasplantes es difícil. Los médicos suelen elegir órganos jóvenes porque los de donantes mayores se han relacionado con peores resultados. Sin embargo, una investigación preliminar plantea otra posibilidad: una vez trasplantado, el corazón podría adquirir rasgos de la edad del cuerpo que lo recibe.
Para estudiarlo, un equipo trasplantó corazones entre ratones jóvenes, de mediana edad y viejos. Los animales conservaron también su corazón original. Los investigadores analizaron la metilación del ADN, unas marcas químicas que cambian con el tiempo. Con tres relojes epigenéticos, calcularon la edad biológica de cada órgano.
Los corazones jóvenes colocados en ratones viejos mostraron un envejecimiento más rápido. En la situación contraria, los corazones viejos parecían rejuvenecer dentro de animales jóvenes. También se activaron más algunos genes de las mitocondrias, que producen energía para las células. Este cambio apareció en los corazones viejos recibidos por cuerpos jóvenes, aunque su causa aún no está clara.
Los científicos estudiaron después biopsias de 11 pacientes con una gran diferencia de edad respecto a sus donantes. Los nuevos corazones se acercaban más a la edad biológica del receptor. Otros datos mostraron que la capacidad para hacer ejercicio dependía más de la edad de quien recibía el órgano. No obstante, los relojes biológicos siguen siendo experimentales y el trasplante puede provocar inflamación. Hace falta mucha más investigación antes de modificar el sistema de donación.
Basado en: Rachel Melegrito, Scientific American
