Trece cementerios de Estados Unidos mezclan patrimonio, naturaleza y antiguas leyendas de fantasmas.
En varios puntos de Estados Unidos existen cementerios donde la historia se mezcla con relatos de fantasmas. Una selección de trece lugares propone un viaje entre lápidas antiguas, jardines cuidados y paisajes naturales. Las apariciones no están demostradas, pero las leyendas muestran cómo cada comunidad recuerda epidemias, catástrofes y otros sucesos dolorosos.
Colonial Park, en Savannah, se creó en 1750 y contiene más de 9.000 sepulturas. Allí descansan cientos de víctimas de la epidemia de fiebre amarilla de 1820. Según la tradición local, durante la guerra civil algunos soldados movieron lápidas y cambiaron nombres y fechas. Desde entonces, ciertos visitantes aseguran haber visto luces y una niebla verde. En la actualidad, el recinto es un parque público y cierra por la noche.
El cementerio de Frenier, situado en los humedales de Luisiana, conserva el recuerdo de un huracán de 1915. La tormenta destruyó tres poblaciones y al menos 29 víctimas acabaron en una fosa común. Julia Brown murió el día del desastre y fue enterrada aparte. La leyenda dice que había anunciado la destrucción del pueblo y que aún aparece entre la niebla.
Otros cementerios hablan de la minería y del crecimiento de las ciudades. El de Tonopah, en Nevada, estuvo activo entre 1901 y 1911. En San Diego, una calle cubrió parte de El Campo Santo; hoy, unas cruces blancas señalan algunas sepulturas. Visitar estos espacios ayuda a conocer el pasado de cada región, pero exige respetar los horarios, la propiedad privada y la memoria de las personas enterradas.
Basado en: Holyn Thigpen, Atlas Obscura
