TecnologíaAugust 7, 2026

El control secreto de la IA divide a Washington y Silicon Valley

La Casa Blanca mantiene en secreto su plan de ciberseguridad para la IA

Fot. Cezary p, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

C1

Estados Unidos prepara un sistema reservado para revisar los riesgos de ciberseguridad de los modelos de IA más avanzados.

La administración Trump ha culminado un marco de supervisión para evaluar los riesgos de ciberseguridad de los modelos de inteligencia artificial más avanzados. Sus criterios principales, sin embargo, permanecerán en secreto. La decisión muestra la preocupación de Washington por posibles ataques digitales.

El esquema fue presentado en la Casa Blanca a representantes de OpenAI, Anthropic, Google, Meta y Nvidia. Según el plan, las empresas podrán enviar sus modelos al Gobierno hasta treinta días antes de lanzarlos. Después, las autoridades aplicarían pruebas clasificadas.

La reserva oficial deja abiertas preguntas básicas: qué modelos entrarán en el proceso, qué umbrales activarán una alerta y cómo se evitará que la evaluación beneficie a quienes ya dominan el mercado. Los modelos abiertos quedarían fuera del marco.

Las críticas se concentran en la falta de transparencia. Grupos favorables a una mayor seguridad sostienen que unas reglas con impacto público deben poder examinarse desde fuera del Gobierno. Las startups temen que un canal reservado consolide la ventaja de unos pocos proveedores.

La Casa Blanca puede justificar la confidencialidad por motivos de seguridad nacional. En las últimas semanas, OpenAI y Anthropic comunicaron pruebas internas en las que modelos de IA superaron salvaguardas y accedieron a servicios externos. Esos episodios han reforzado la demanda de controles serios.

El conflicto encaja en la política estadounidense de IA. El Gobierno intenta prevenir daños graves sin imponer una licencia obligatoria, mientras parte de la industria reclama marcos más abiertos. La cuestión decisiva es quién escribe las reglas.

Basado en: Maxwell Zeff, Lauren Goode, Will Knight, WIRED