Una nueva búsqueda no detecta agujeros negros microscópicos, pero limita las teorías sobre dimensiones extra.
Un grupo de físicos ha buscado agujeros negros cuánticos en el Gran Colisionador de Hadrones, conocido como LHC. Esta enorme máquina del CERN hace chocar protones con mucha energía. Según algunas teorías, estos choques podrían crear agujeros negros microscópicos.
No serían como los grandes agujeros negros del espacio. Tendrían un tamaño muy pequeño y desaparecerían de inmediato, así que no serían peligrosos. Al desaparecer, producirían muchas partículas. Estas viajarían en distintas direcciones y tendrían una energía total muy alta. Los científicos pueden buscar esas señales en los datos.
El equipo estudió la información recogida por el detector CMS entre 2016 y 2018. Para ello, usó dos métodos. El primero buscó grupos de partículas con una forma casi esférica. El segundo comparó los choques con una técnica matemática y una herramienta de aprendizaje automático. Este nuevo sistema separó mejor una posible señal de los choques normales.
Los investigadores no encontraron agujeros negros cuánticos. Sin embargo, el resultado también es útil. En los modelos estudiados, indica que es poco probable que estos objetos aparezcan hasta energías de unos 12 TeV. Además, reduce las posibilidades de algunas teorías sobre dimensiones extra. No encontrar una señal ayuda a decidir dónde buscar después. En el futuro, los nuevos datos del LHC de alta luminosidad permitirán hacer pruebas más detalladas.
Basado en: Sonia Fernandez, Phys.org
