La decisión aumenta la tensión política entre Brasilia y Washington antes de las presidenciales de octubre.
La negativa de Brasil a conceder visados a dos funcionarios del Departamento de Estado estadounidense abre un nuevo foco de fricción con Washington. Los representantes tenían previsto viajar a Brasilia entre el 27 y el 30 de julio.
Desde Estados Unidos, el viaje se presentaba como una agenda ordinaria sobre integridad electoral, libertad religiosa y libertad de expresión. Para Brasilia, en cambio, la visita podía alimentar sospechas sobre las presidenciales de octubre, en las que Lula buscará la reelección frente al senador Flávio Bolsonaro.
La cancillería brasileña indicó que las solicitudes se registraron el 20 de julio y fueron rechazadas el viernes, sin detallar públicamente las razones. El Departamento de Estado negó cualquier maniobra contra una elección democrática y defendió esos contactos como práctica diplomática habitual.
El episodio se entiende mejor dentro de una relación ya deteriorada. Flávio Bolsonaro y su hermano Eduardo visitaron Washington a finales de mayo y se reunieron con funcionarios estadounidenses, incluido Donald Trump. Poco después, el Gobierno de Trump declaró organizaciones terroristas extranjeras a los principales grupos brasileños de narcotráfico, medida rechazada por Lula.
Washington también impuso aranceles de hasta el 37,5% a miles de exportaciones brasileñas. Alegó competencia desleal y falta de acción contra el trabajo forzoso. Lula niega esas acusaciones y las interpreta como presión electoral a favor de Bolsonaro.
En el fondo permanece la disputa sobre el voto electrónico. Jair Bolsonaro lo cuestionó durante años con denuncias de fraude sin pruebas. Ahora cumple en su domicilio una condena de 27 años por intento de golpe.
Basado en: Mauricio Savarese, AP News
