El Congreso brasileño aprueba una reforma que prohíbe trabajar seis días por semana y beneficia políticamente a Lula.
El Congreso de Brasil ha aprobado una reforma constitucional que limita la semana laboral a 40 horas. También prohíbe el modelo de seis días de trabajo por uno de descanso. La decisión puede afectar a más de 30 millones de personas, entre ellas unos 16 millones que ahora trabajan seis días a la semana.
La aplicación será gradual. Sesenta días después de su publicación oficial, desaparecerá la semana de seis jornadas y el máximo bajará de 44 a 42 horas. Catorce meses más tarde, el límite quedará en 40. Así, los trabajadores y las empresas tendrán un periodo para adaptarse al nuevo horario.
La reforma beneficiará especialmente a empleados de comercios, restaurantes y hoteles, donde los salarios suelen ser bajos. Sus defensores explican que un solo día libre no permite descansar bien ni cuidar la salud y la familia. Muchas mujeres sufren además una carga mayor, pues realizan tareas domésticas sin cobrar.
La votación se produjo poco antes de la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre. Lula defendió con fuerza la medida. Su rival, Flávio Bolsonaro, se opuso durante meses, pero cambió de posición al conocer que más del 70 % de la población apoyaba la propuesta. Al final, solo un senador votó en contra.
La iniciativa nació en TikTok con el movimiento Vida Más Allá del Trabajo y después recibió el apoyo de Lula. La reducción no entrará en vigor antes de las elecciones, pero su aprobación ya supone una victoria política para el presidente. La competición electoral continúa abierta.
Basado en: Tiago Rogero, The Guardian
