El actor habla de Normal, de Saul Goodman y de cómo su infarto le hizo cambiar prioridades.
Bob Odenkirk atraviesa una etapa de balance. Tras hacerse reconocible como Saul Goodman en Better Call Saul, el actor de 63 años se presenta en Normal con un papel más cercano al orden que a la trampa. Su paso al cine de acción, que nació casi como una apuesta improbable, se ha convertido en una vía real.
Odenkirk evita compararse con Liam Neeson y prefiere defender una identidad propia. La acción le interesa porque le permite transformar tensión y enfado en algo físico, visible y controlado. Esa energía contrasta con la imagen del abogado hablador que lo hizo famoso.
En Normal trabaja junto a Henry Winkler, a quien describe como un ejemplo de trato amable fuera de la pantalla. El personaje de Winkler puede resultar desagradable, pero Odenkirk subraya la diferencia entre actuar y vivir: la paciencia y la generosidad requieren una decisión constante.
Su mirada sobre Saul Goodman tampoco es simple. Para Odenkirk, Jimmy McGill no carece de sinceridad; el problema es que usa su talento para persuadir de forma destructiva, movido por resentimiento. De aquella etapa conserva algunas corbatas, pero no los trajes hechos para Saul.
El infarto que sufrió en 2021 en el rodaje de Better Call Saul marcó un límite. Continuó trabajando para cumplir compromisos previos, pero comprendió que una vida saturada deja poco espacio para apreciar cada experiencia. Ahora planea reducir el ritmo y reservar tiempo para algo tan sencillo como viajar a París con su mujer sin obligaciones.
Basado en: Rich Pelley, The Guardian
