Los ataques rusos causan nuevas víctimas mientras aumenta la tensión por una posible fuerza europea en Ucrania.
Los ataques rusos contra varias zonas de Ucrania mataron a ocho civiles y dejaron decenas de heridos. La presión sobre el país crece por una campaña aérea cada vez más intensa, en la que Rusia combina misiles balísticos y drones a reacción para atravesar las defensas. La red eléctrica también se ha convertido en un objetivo ante la llegada del invierno, lo que aumenta la preocupación de la población.
La ofensiva alcanzó áreas residenciales de Zaporiyia y Krivói Rog. En Odesa y sus alrededores hubo 35 heridos, además de graves daños en las plantas superiores de un bloque de viviendas. Otros cinco civiles murieron en ataques contra vehículos en Kramatorsk y contra una tienda de la región de Zhitómir. Por su parte, Ucrania aseguró haber golpeado dos instalaciones de la industria química en territorio ruso.
En este contexto, Vladímir Putin advirtió durante una cumbre en India de que el despliegue de tropas europeas en Ucrania supondría entrar en guerra con Rusia. Varios dirigentes europeos han planteado crear una fuerza para mantener la paz después de un posible acuerdo, pero Moscú rechaza cualquier presencia de ese tipo. Al mismo tiempo, el presidente ruso sostuvo que su país no representa una amenaza para Europa.
Mientras continúa la ofensiva, Volodímir Zelenski se mostró dispuesto a reunirse con Putin en la cumbre del G20 de diciembre en Miami, siempre que ambos sean invitados. El Kremlin señaló que la asistencia del líder ruso aún no se ha debatido. Moscú mantiene que acepta negociar, aunque descarta suspender sus operaciones militares durante un eventual diálogo.
Basado en: Volodymyr Yurchuk y Elise Morton, Associated Press
