Varios tenistas denuncian que algunos espectadores intentan molestarles por apuestas deportivas.
La expansión de las apuestas deportivas ha añadido una tensión incómoda al tenis: espectadores que no se limitan a apoyar a un jugador, sino que tratan de alterar el ritmo del partido porque tienen dinero en juego. El fenómeno aparece en grandes torneos y en competiciones menores. En pistas pequeñas, cualquier comentario se oye con claridad.
Jiri Lehecka relató una escena de ese tipo en el US Open. Durante un partido en una pista secundaria, un hombre situado junto a su banquillo le lanzó mensajes durante varios sets para minar su confianza. Le decía que estaba cansado y que su rival era superior. El jugador ganó, pero el juez de silla apenas podía intervenir si no había un insulto explícito.
Ahí está una de las dificultades. Una conducta puede ser hostil y, aun así, no encajar en una infracción fácil de sancionar. Lorenzo Musetti considera que ocurre en muchos lugares del circuito. Otros tenistas han detectado situaciones parecidas incluso cuando el supuesto apostador había puesto dinero a su favor.
Las consecuencias no terminan cuando acaba el partido. Los profesionales reciben insultos y amenazas en redes sociales, tanto tras derrotas como después de victorias que frustran una apuesta. Además, el tenis lleva años combatiendo los amaños, una señal de que la relación entre juego y competición puede afectar a la integridad deportiva.
El debate se hizo más visible en el US Open de 2026, después de que el torneo anunciara un acuerdo con Kalshi, una empresa de predicciones y apuestas. Para algunos, las autoridades deben reforzar la seguridad y definir mejor cuándo se expulsa a un espectador. Otros aceptan el problema como una carga más del deporte profesional.
Basado en: Tumaini Carayol, The Guardian
