La EFF advierte de que ciertos módulos publicitarios pueden recoger la ubicación precisa de usuarios de Android por defecto.
Conceder a una aplicación de Android acceso a la ubicación precisa suele parecer una decisión sencilla. Hay usos claros, como consultar el tiempo en una ciudad concreta o medir una ruta deportiva. La situación cambia cuando ese permiso también llega a componentes publicitarios integrados en la app.
La Electronic Frontier Foundation ha alertado de que algunos SDK de terceros pueden recoger la ubicación de los usuarios de forma automática. Estos paquetes de software se añaden a las apps para funciones como la publicidad o la monetización.
Si el creador no modifica la configuración, el SDK puede aprovechar el permiso ya concedido a la aplicación. Según la EFF, muchos equipos podrían estar compartiendo datos sensibles sin darse cuenta.
La organización examinó el tráfico de red de varias apps para identificar qué servicios recibían información de ubicación. Entre los casos señalados había dos aplicaciones de Android que acumulaban 60 millones de descargas en conjunto. No todas las apps funcionan igual, pero el alcance muestra por qué el detalle importa.
Los datos de ubicación son delicados porque permiten reconstruir hábitos y desplazamientos. La EFF advierte de que esos historiales pueden llegar a intermediarios de datos y venderse después a gobiernos, fuerzas militares o agencias de inteligencia. También existe el riesgo de filtraciones si esas bases de datos son pirateadas o robadas.
La petición central es que los desarrolladores desactiven toda recogida innecesaria y revisen con cuidado los SDK que incorporan. Para la EFF, dar permiso de ubicación a una app no equivale a consentir que redes publicitarias externas recopilen y compartan esa información.
Basado en: Zack Whittaker, TechCrunch
