Un análisis químico sugiere que algunos anillos antiguos de Grecia y Creta contenían hierro llegado del espacio.
Un grupo de investigadores ha encontrado nuevas pistas sobre el valor del hierro en la Grecia de la Edad del Bronce. Tras estudiar 91 armas y joyas antiguas, observaron señales químicas que apuntan a un origen poco común: algunos anillos pudieron fabricarse con hierro de meteoritos.
Las piezas tienen entre 3.000 y 4.000 años y proceden de Grecia meridional y de Creta. Muchas aparecieron en tumbas de personas poderosas, en casas importantes y en un templo. Por su contexto, no parecen adornos corrientes, sino objetos ligados a grupos de alto rango.
La clave fue el níquel. Los análisis detectaron este elemento en trece anillos o fragmentos. El hierro obtenido de minerales terrestres, con las técnicas de aquella época, normalmente no presenta tanto níquel. En cambio, muchos meteoritos de hierro sí lo contienen.
Por eso los investigadores creen que diez anillos probablemente usaron metal meteorítico. Los otros tres deben estudiarse mejor. Antes de que el hierro se produjera de forma más habitual, una pieza así podía llamar mucho la atención.
Algunos anillos estaban combinados con oro y plata. Varios tenían una parte plana grabada, lo que sugiere que podían funcionar como sellos personales. Además de decorar, servían para mostrar identidad y autoridad.
El hallazgo también habla de contactos lejanos. En Grecia y Creta los meteoritos eran escasos, porque muchas rocas caídas en una región costera terminan en el mar. El hierro pudo llegar desde Egipto, donde los desiertos conservan mejor estos materiales. A partir del siglo XII antes de Cristo, estos anillos dejan de aparecer en la región, en una época de crisis al final de la Edad del Bronce.
Basado en: Tom Metcalfe, Science News
