Los nuevos auriculares de Apple permiten extraer sus baterías sin romperlos, aunque el estuche sigue siendo casi imposible de reparar.
Los AirPods 5 suponen una tímida concesión de Apple a la reparabilidad. Los auriculares básicos mantienen los tallos cortos, prescinden de almohadillas de silicona y se entregan con un estuche USB-C; la carga inalámbrica exige pagar por otra variante. También incorporan certificación IP57 contra el polvo y el agua, aunque el cambio más relevante se encuentra en su interior.
El desmontaje realizado por iFixit demuestra que, por primera vez, las baterías pueden sustituirse sin destrozar los auriculares. Abrirlos requiere una pinza, aplicar calor con cuidado mediante un secador y tener paciencia para despegar las piezas. No es una intervención al alcance de cualquiera, pero sí una operación viable para un profesional o una persona especialmente hábil.
La mejora procede de unos contactos extraíbles que reemplazan a los cables soldados. Una vez retiradas las tiras adhesivas, la batería puede liberarse. El diseño, sin embargo, presenta dos obstáculos importantes: todavía no existen recambios disponibles y cada lado emplea una pieza distinta, con la polaridad invertida y los contactos ligeramente desplazados. Por ahora, esa posibilidad técnica carece de los medios necesarios para resultar útil en la práctica.
El estuche de carga conserva las peores prácticas de generaciones anteriores. Para alcanzar su batería, iFixit tuvo que dañar la carcasa hasta impedir cualquier montaje posterior. Sin repuestos ni guías oficiales de Apple, el conjunto sigue lejos de ser reparable. De ahí la nota de dos sobre diez: es deficiente bajo cualquier criterio, pero marca un avance frente al cero que habían obtenido todos los AirPods examinados hasta ahora.
Basado en: The Register
