El boxeador irlandés venció a Etinosa Oliha por decisión unánime ante su público.
Aaron McKenna convirtió su esperado regreso a Irlanda en una coronación mundial. En el 3Arena de Dublín, derrotó a Etinosa Oliha por decisión unánime y conquistó el cinturón vacante de la IBF en el peso medio. Las tarjetas, 118-110, 117-111 y 116-112, reflejaron una victoria clara, aunque trabajada.
La cita condensaba buena parte de su historia deportiva. McKenna había pasado años construyendo su carrera profesional lejos de casa, sobre todo en Estados Unidos, y mantenía su condición de invicto. Sin embargo, aún no había peleado como profesional en Irlanda ni había disputado un título mundial. Dublín ofrecía ambas cosas en una sola noche.
La atmósfera fue intensa desde antes de la campana inicial, reforzada por el nocaut conseguido antes por su hermano Stevie. McKenna supo contener esa carga emocional. Avanzó con fintas, buscó la izquierda y trató de fijar el ritmo. Oliha, que también llegaba sin derrotas, respondió en el segundo asalto con derechas duras.
En la segunda mitad, el irlandés empezó a imponer continuidad. Su mayor volumen de golpeo, los jabs dobles y los ataques al cuerpo le permitieron sumar asaltos, aunque Oliha encontró opciones en la corta distancia. Incluso cuando McKenna sufrió un corte en la frente al final del undécimo asalto, mantuvo la compostura.
En el último asalto, McKenna administró la ventaja con oficio: se desplazó, puntuó y no concedió una oportunidad limpia a un rival cada vez más apurado. Tras el anuncio oficial, celebró sobre las cuerdas ante una grada entregada. Luego habló de años de disciplina y del sacrificio de su padre, también entrenador. El cinturón cerraba una espera larga en el lugar más significativo posible.
Basado en: John Dennen, Sky Sports
